Brillante iniciativa para detener el BULLYING

Brillante iniciativa para detener el BULLYING

Publicado en:
Educación Preescolar
22-10-2015

Así fue como terminé de pie frente a un pizarrón en un aula vacía de quinto grado, mientras la maestra de Chase, sentada detrás de mí y con voz afable, trataba de ayudarme a entender lo que llamó la “nueva forma de enseñar”. Por fortuna, no tenía yo que desaprender mucho porque nunca había entendido realmente la “vieja forma de enseñar ”. Tardé una hora en hacer una operación, pero me di cuenta de que de todos modos le había caído bien a la profesora.

Después, nos sentamos juntas algunos minutos y hablamos de la enseñanza de los niños, de por qué es un deber sagrado y una gran responsabilidad. Coincidimos en que materias como las matemáticas y la lectura no son las cosas más importantes que se aprenden en la escuela. Hablamos sobre cómo moldear pequeños corazones para convertirlos en contribuyentes de una comunidad, y discutimos nuestro anhelo mutuo de que las comunidades pudieran estar conformadas por individuos que ante todo fueran amables y valientes.

Entonces me contó esto:

Todos los viernes por la tarde les pide a sus alumnos que tomen una hoja de papel y escriban los nombres de cuatro niños con los que les gustaría sentarse la semana siguiente. Los chicos saben que ese deseo puede o no cumplirse. También les pide que nombren al compañero que, en su opinión, tuvo un comportamiento ejemplar en el salón esa semana. Los niños luego le entregan las hojas sin revelar nada a los demás.

Y cada viernes por la tarde, una vez que los niños ya se han ido a casa, la maestra toma esas hojas, las pega en el pizarrón y las analiza, en busca de patrones. ¿A qué niño nadie menciona como compañero de asiento deseable? ¿Cuál no nombra a ninguno con el que quiera sentarse? ¿A qué alumno nadie lo elige nunca? ¿Quién tenía mil amigos la semana pasada y ninguno esta semana?

La maestra no está buscando una nueva forma de distribuir a los alumnos en el salón de clases ni a los que muestran un “comportamiento ejemplar”. Lo que quiere es identificar a los niños solitarios, a los que tienen dificultades para vincularse con sus compañeros. De este modo descubre a los chicos que han caído en las grietas de la vida social del grupo, a aquellos cuyos dones pasan inadvertidos para sus condiscípulos y, ante todo, cuáles son víctimas de bullying y quiénes son los abusivos o acosadores.

Como madre y ferviente defensora de los niños que soy, creo que es la estrategia de combate más amorosa que he conocido. Es como tomar una radiografía de un aula para traspasar la superficie de las cosas y ver el corazón de los alumnos. Es como excavar una mina en busca de oro, y el oro son esos niños que requieren un poco de ayuda, que necesitan que los adultos intervengan y les enseñen cómo hacer amigos, cómo invitar a otros a jugar, cómo unirse a un grupo o cómo compartir sus dones. Y es una forma de detener el bullying, porque todo maestro sabe que el acoso suele ocurrir fuera de su mirada y que a menudo los niños que lo padecen se sienten demasiado intimidados para contarlo. Pero, como dijo la maestra de Chase, la verdad sale a relucir en esos trozos de papel confidenciales.

Cuando la maestra terminó de explicarme su idea sencilla e ingeniosa, muy admirada le pregunté:

—¿Y cuánto tiempo lleva usando ese método?

—Desde lo de Columbine —dijo—. Todos los viernes por la tarde desde lo de Columbine.

El 20 de abril de 1999, dos estudiantes del Bachillerato Columbine, en Littleton, Colorado, irrumpieron en la escuela con armas de fuego y mataron a 13 personas (12 alumnos y un profesor) e hirieron a más de 20.

Esta brillante mujer escuchó la noticia de la masacre sabiendo que toda la violencia empieza con la desvinculación, que todo el odio hacia el exterior comienza como soledad interior. Observó la tragedia sabiendo que los chicos a los que nadie hace caso a la larga pueden hacerse notar por cualquier medio y a cualquier costo.

Así que decidió iniciar una lucha contra la violencia en el mundo que tenía a su alcance: con sus alumnos de primaria. Lo que la maestra de Chase hace cuando se sienta en su salón vacío para analizar las listas de nombres escritas con mano temblorosa por niños de 11 años es salvar vidas. Estoy convencida de eso.

Y lo que esta matemática ha aprendido al usar su método es algo que en realidad ya sabía: que todo, incluso el amor, pertenecer a algo, tiene un patrón. Ella identifica patrones en su aula, y mediante esas listas descifra los códigos de desvinculación. Luego da a los niños solitarios la ayuda que necesitan. Para ella, la matemática, es cuestión de matemáticas.

Todo es amor, hasta las matemáticas. Es increíble. La maestra de Chase se va a jubilar este año. ¡Qué manera de pasar una vida!: buscando patrones de amor y soledad, interviniendo todos los días y alterando la trayectoria de nuestro mundo.

Artículo periodístico “Yo fui su alumno”.

Artículo periodístico  “Yo fui su alumno”.

En esta entrevista se observa la importáncia de crear un vínculo con el alumno y el saber expresar y comunicar no solo nuestros pensamientos sino también las emociones.

Pedagogía de la ternura, la que enseña a los niños a confiar en sí mismos

La educadora cubana Lidia Turner Martí opina que es un momento ideal para el movimiento pedagógico latinoamericano

Educación. Lidia Turner

Educación. Lidia Turner

Lidia Turner Martí es una pedagoga cubana con tantos títulos y trayectoria académica en su haber que demandaría varias líneas presentarla. Sin embargo, tiene una habilidad que la diferencia de inmediato de otros pensadores de la educación: logra decir de la manera más simple y emotiva las reflexiones más profundas. Habla así de escuchar a los niños y jóvenes, de dar lugar a la creatividad en las aulas y de algo más hermoso todavía: de la pedagogía de la ternura.
Doctora en ciencias pedagógicas, profesora de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona (Cuba) y autora de numerosos libros y publicaciones, Lidia Turner Martí pasó por Rosario en la semana en que la ciudad le rindió un homenaje al Che en el 85º aniversario de su nacimiento, con una serie de actividades organizadas por el Centro de Estudios Latinoamericanos Ernesto Che Guevara (Celche).
La entrevista se da luego de una larga jornada para esta educadora —que pisa los 80— de encuentros, presentaciones de libros y charlas con jóvenes y maestros. Nada le impide ser generosa con el tiempo y hablar de qué se trata eso de unir educación y ternura en un libro, del momento fantástico que vive Latinoamérica para que los educadores se encuentren en un gran movimiento, y de paso de compartir alguna anécdota de su oficio docente.
Además de un libro de su autoría, ¿a qué más llama “pedagogía de la ternura”?
—Hemos llamado así a la base de la pedagogía martiana. Es decir, desde hace años estamos investigando, analizando, todas las obras de José Martí (escritor y patriota cubano) para extraer de ahí su teoría. El escribió pero no publicó un libro sobre teoría pedagógica. Las ideas fundamentales de su pensamiento están en cómo trabajar con un ser humano al que estamos educando, para que pueda sacar lo mejor de sí en su proceso de formación. Esa es la síntesis. Estamos probando su obra en la práctica, con niños, en las clases, con maestros o en actividades entre escolares de América latina. La respuesta es la que nos dice si es correcta, si realmente es la que nos da su fruto.
¿Qué encontraron en común esas pruebas y ensayos sobre la pedagogía de la ternura?
—Lo común es que los niños, los adolescentes y jóvenes tienen tantas potencialidades que pueden desarrollar y que muchas veces pasan por la escuela y no las desarrollan. En este último libro que estamos editando sobre “Educación y ternura”, destinado a los docentes y padres, decimos que hay una obra importante que hacer y es la de trabajar bien con los niños todas sus posibilidades. Otra cosa que es común aquí es que los dejemos hacer. Es decir, que si piensan algo, que lo escriban; si quieren decir algo, que lo digan. Es la única manera de ayudar a su desarrollo pleno. Y algo muy importante que es acostumbrar a los niños a que confíen en sus posibilidades. Pensemos en esta clasificación, que a veces hacemos, de aventajados o no aventajados, del que sabe o no sabe. Por el contrario, esta pedagogía va dirigida a la confianza del ser humano en sí mismo, desde las primeras edades; eso le da una gran fortaleza para avanzar en la vida. Hemos tomado también el pensamiento de avanzada de Latinoamérica, donde tenemos tantos grandes pedagogos.
¿De alguna manera propone recuperar el pensamiento latinoamericano en materia de pedagogía?
—Claro, en una charla reciente mencioné a uno muy importante: Simón Rodríguez. Hay que conocerlo, pero también tenemos que unirles otros tantos como Gabriela Mistral o el mismo Maestro Iglesias. En Cuba, estamos investigando y analizando sus aportes a la educación, porque es con ellos con quienes se enriquece. Y ese es el movimiento que debemos desarrollar: tomar nuestra visión pedagógica progresista y enriquecerla con la actual.
Y de los maestros actuales, ¿qué rescata?
—El espíritu de innovación. Martí decía que en los maestros “crear” era la palabra de los jóvenes, igual que buscar cosas nuevas, nuevas formas y siempre innovar. Pero también eso lo dijo Simón Rodríguez con su “inventamos o erramos”. Es decir, esa idea debe darse con la creatividad, el niño y el maestro. Simón Rodríguez afirmaba que hay que enseñar a los niños a ser preguntones porque si no lo son se pueden convertir en estúpidos, en charlatanes que repiten lo que les dicen. Eso hoy tiene una vigencia tremenda. Creo que la pedagogía actual está en tomar al niño, al adolescente no como objeto, sino como un sujeto que actúa, que aprende y al que hay que escuchar. La demanda de la educación actual pasa porque aprendan por sí mismos, que no aprendan sólo porque les enseñan sino que puedan apropiarse de formas para aprender.
Latinoamérica está viviendo un momento muy interesante de cambios políticos, con Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Uruguay y la Argentina, entre otros países. ¿Cómo formar un movimiento pedagógico que los aproveche?
—Este momento es muy importante para la unidad de los educadores. Existe una organización que se creó en “Pedagogía 90” (congreso internacional) a solicitud de varios países y que es la Asociación de Educadores de Latinoamérica y el Caribe (Aelac), que ahora debe cobrar mucha más vida porque tenemos las condiciones para eso. Hay que dialogar, discutir, pasarnos experiencias de un país a otro. Esas son las primeras cosas que nos debemos los educadores. Es un momento ideal para ganar en intercambio.
¿Qué la unió a la educación?
—Cuando estudiaba yo no pensaba en ser maestra. Llegué a dar clases por una necesidad. En esa época si no trabajaba no podía estudiar (antes de la Revolución). Por ahí llegué a la docencia, trabajando en una escuela con niños de primero y segundo grados. Pero después que se ha trabajado con niños ya no los puedes dejar. Soy de las que piensa que la vocación no nace con la gente, sino que se hace con la práctica. Ya hace 40 años que enseño en la Universidad de Ciencias Pedagógicas de La Habana y no lo dejaría por nada. Uno siente el gusto de compartir, de influir sobre todo en los jóvenes.
Si tuviera que elegir una anécdota que la haya unido a la educación, ¿con cuál se quedaría?
—Tengo un montón. Pero si tuviera que elegir, diría que una de las grandes emociones de mi vida fue y es que cada vez que estoy en lugares diferentes, en la propia Cuba o en el extranjero, y que puedo tener alguna dificultad o problema que resolver, el que me ha salvado en ese momento es un antiguo alumno. Es verdad que llevo como 60 años dando clases, pero hay momentos que estoy en un lugar, que no sé que hacer y es ahí cuando alguien me dice: “Profesora, ¿le pasa algo?” o surge esa pregunta: “Profesora, ¿usted se acuerda de mí?”. También me ha ocurrido estar en un aeropuerto y que alguien se me acerque y me diga: “Yo fui su alumno”. Cuando eso ocurre, a un maestro le reafirma lo grande que es su labor. Volvería a ser docente, maestra si tuviera que escogerlo. Porque es con el vínculo con el ser humano y con la comunicación con lo que uno puede ayudar. Me parece que esa es la alegría que sienten los educadores.

Fuente: la Capital Edición impresa Por Marcela Isaías / La Capital (Rosario – latinoamérica)(Foto: H. Rio)

César Bona candidato al Global Teacher Prize

César Bona candidato al Global Teacher Prize

Fuente: La Rioja.com/cultura
ESTÍBALIZ ESPINOSA | LOGROÑO.

Llegó apurado, tras impartir sus clases vespertinas en el colegio Puerta de Sancho de Zaragoza, donde instruye a niños de 5º de Primaria. Para entonces, una muchedumbre se concentraba a las puertas del Centro Fundación Caja Rioja-Bankia y enfilaba por los soportales de Gran Vía. ¿Cuándo un maestro ha suscitado semejante expectación?

La respuesta está en César Bona (Ainzón, Zaragoza, 1972), el único docente español que ha optado al premio Nobel de los profesores, los Global Teacher Prize. Sus quince años de docencia le han llevado por distintos centros y localidades aragonesas para ‘educar a la manada’ -como dice-, aunque ésta no siempre ha sido la más cómoda de manejar. Siempre, sin embargo, ha logrado sacar lo mejor de los estudiantes-

¿Algún partido político le ha pedido consejo sobre cómo mejorar la educación en nuestro país?
Cuando salió la nominación a los Teacher Prize hubo un par de personas que quisieron ponerse en contacto conmigo, pero no llegamos a reunirnos.

¿Cuáles son las claves para ser el ‘mejor profesor’ de España?
No soy el mejor maestro, hay muchos que hacen cosas muy chulas y gracias a esta nominación están saliendo a la luz. ¿Las claves? Yo hablo de cosas que muchas veces se nos olvidan; hablo de respeto, de tener en cuenta el factor humano, la sensibilidad, la empatía, de escuchar a los niños. A veces estamos un año con ellos y no es hasta el sexto mes, cuando vamos a una excursión con ellos, cuando conoces a un niño. Normalmente no se les da la opción en la escuela de expresar cómo son y lo que sienten. También suelo decir que los niños y niñas son seres hechos de creatividad, curiosidad, imaginación, y eso es lo que tenemos que animar en la escuela.

Y usted lo hace, entre otras cosas, otorgándoles roles con ciertas responsabilidades (como el de historiador, juez, abogado…).
Sí, es algo obvio. Si un adulto en su trabajo se siente implicado e importante en algo va a trabajar a gusto. Y a los niños les pasa lo mismo, si les implicas y ven que pueden formar parte de algo importante vienen contentos al colegio. Pero implicarles también de cara a la sociedad, no solo en la burbuja que es la escuela.

De hecho usted los saca del aula y les hace interactuar y relacionarse con el pueblo, el barrio…, como en el corto que rodaron con abuelos de Bureta (Zaragoza).
Sí, y ese es el sentido que tiene la escuela, tenemos que educar para la sociedad.

Y si tan evidente es que hay que implicar al alumno en su aprendizaje, ¿por qué no se hace?
Creo que las programaciones constriñen mucho y, si no quieres saltártelas, hay muchas cosas que te pierdes en el contexto donde viven los niños. Y para enseñarles, primero tienes que conocerles.

Una de las grandes recompensas para sus alumnos ha sido conocer a la primatóloga Jane Goodall.
Eso fue una experiencia muy bonita con alumnos que habían creado una protectora virtual de animales dirigida por ellos, ‘El cuarto hocico’, y dos de los premios que mereció el proyecto nos los entregó Jane. Ella me dijo en Burgos que allá donde va, y viaja 300 días al año, siempre pone como ejemplo a mis niños como ejemplo de esperanza en un futuro mejor. Y en eso sé que no sólo están los niños que llevo yo sino muchos más, y en ellos está la esperanza, en niños que son capaces de dar un paso adelante para cambiar cosas en cualquier sentido.

En sus casi quince años de docencia ha trabajado en centros de todo tipo, en distintas localidades (como Zaragoza o los pueblos aragoneses de Bureta y Muel) y para niños de entre 6 y 18 años. ¿Es más complicado con unos que con otros?
Yo he disfrutado con todos. Suelo decir que cada niño es un universo y cuanto más difícil, mayor ha de ser el reto. Y los adolescentes tienen mucho que ofrecer y les apetece mucho participar aunque no lo parezca.

¿En sus clases quién aprende más, usted o sus alumnos?
Yo he aprendido mucho en cada sitio y con los niños con los que he estado. Estoy abierto a aprender de ellos y cada día te sorprenden con cosas nuevas.

De hecho ha aprendido de cine, fotografía e incluso a tocar el cajón con alumnos de etnia gitana.
Sí, para mí es un privilegio ir a clase, es una fuente de inspiración infinita de la que me nutro.

¿También suspende a sus alumnos?
Suspendo, pero yo no dedicaría mucho tiempo a la evaluación sino a hablar con los niños de los motivos y plantear cómo mejorarlo.

Y cuando César Bona se pone serio en clase, ¿cómo se pone?
Frunzo el ceño y ya saben que algo hay que cambiar.

¿Quién ha respaldado más o menos su método de trabajo, los padres de alumnos, los compañeros o el sistema educativo?
No es fácil y hay padres que tienen un poco de temor porque apenas uso el libro de texto, que para muchos es la guía de la vida. Tenemos que usarlo como una herramienta más, lo mismo que la tecnología. El sistema tampoco nos lo pone fácil en general, está todo muy encorsetado, y compañeros ha habido de todos, como en todas las profesiones, pero yo me quedo con aquellos que te inspiran, que son muchísimos.

No gano el Global Teacher Prize, pero la nominación ya es un premio.
Uno de los regalos que me ha dado este premio ha sido conocer a mucha gente y muchos proyectos. He aprendido más en estos últimos cinco meses que en toda mi carrera porque me han hecho muchas preguntas que yo mismo tenía que haberme planteado.

http://www.larioja.com/culturas/201505/20/implicas-nino-forma-parte-20150520005636-v.html

Actividades Univers Divers

El pasado mes de abril ha sido un mes muy ajetreado, los cuentos Univers Divers han podido llegar a más padres, educadores y niños. Es por ello que desde Univers Divers queremos agradecer a todos los que habeís participado y estaís apoyando este proyecto. El cuenta cuentos infantil, la exposición de las ilustraciones con nuestros personajes, la presentación de los tres primeros cuentos de la colección y por supuesto la feliz Diada de Sant Jordi. Gracias.

presentacion cuentos Universdivers

presentacion cuentos Universdivers

 

http://www.lavanguardia.com/agenda/actividades/28238_narracio-de-contes-de-lunivers-divers.html

http://www.timeout.es/barcelona/es/con-ninos/narracio-dels-contes-de-lunivers-divers

http://centrescivics.bcn.cat/es/activitat/els-contes-de-lunivers-divers

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